Cuando tu café pidió ayuda… y tú le echaste grasa
Hay modas que pasan. Y hay modas que se instalan como ese pana intenso que llega al jangueo y, sin que nadie le pregunte, te explica su “rutina” de respiración, su ayuno intermitente y por qué el agua con sal del Himalaya “le cambió la vida”.
El Bulletproof Coffee —café con mantequilla (o ghee) y aceite MCT o aceite de coco— es exactamente eso: el pana intenso versión bebida. Te lo venden como superfood, como “energía limpia”, “mente enfocada”, “metabolismo prendío”, “saciedad brutal”, “menos hambre”, “más productividad”… y si lo tomas mirando al horizonte, probablemente también te crezcan acciones en una startup.
Pero vamos a lo real: en muchos casos es una forma elegante de convertir café en una bomba de calorías líquidas, con un montón de promesas “milagrosas” que se sostienen más en testimonios que en evidencia sólida. Y sí: tu café merece algo mejor que terminar convertido en sopa de grasa con complejo de salvador.
Hoy lo desmontamos con sarcasmo, números y sentido común.
¿Qué rayos es el Bulletproof Coffee y por qué medio internet se enamoró?
El Bulletproof Coffee (o “butter coffee”) se popularizó como una bebida “keto-friendly”: café mezclado (en licuadora) con mantequilla/ghee y aceite MCT (derivado de coco, a menudo C8) o aceite de coco. La receta típica suele rondar 1–2 cucharadas de cada grasa, dependiendo del nivel de fe y de cuánto quieras que tu desayuno sepa a “me bebí un croissant derretido”.
¿Por qué pegó? Porque es el tipo de idea que suena “pro”:
- “No es solo café… es biohacking.”
- “No es grasa… es energía para el cerebro.”
- “No es desayuno líquido… es rendimiento humano.”
Y claro, también porque es fácil de vender: promesa grande, explicación simple, foto bonita, y una comunidad lista para defenderlo como si fuera religión.
El truco del “superfood”: cuando el marketing se disfraza de ciencia
La palabra “superfood” casi siempre es un disfraz. No es una categoría científica estricta; es una etiqueta de marketing para decir: “Esto es especial… págalo, compártelo, evangelízalo”.
El Bulletproof juega ese juego perfecto:
- “Coco = natural.”
- “Mantequilla grass-fed = premium.”
- “MCT = cetonas = cerebro brillante.”
- “Si te da asco al principio, es porque tu cuerpo se está limpiando” (clásico).
Y aquí viene el innuendo: si tu rutina necesita que te repitas un mantra para tragártela… tal vez no es “salud”, tal vez es puro teatro.
Matemática cruel: tu café no es un plato… pero lo estás convirtiendo en uno
Vamos a contar calorías, que es donde los “milagros” suelen ponerse tímidos.
- 1 cucharada (14g) de mantequilla: ~102 calorías.
- 1 cucharada (14g) de aceite de coco: ~121 calorías.
Ahora, si tu Bulletproof es “modesto” y le echas 1 cucharada de cada uno, ya vas por ~223 calorías.
Si te vas “full creyente” con 2 cucharadas de cada uno, te trepas a ~446 calorías… sin contar azúcar, sirope, “creamer keto”, proteína sabor birthday cake, etc.
Pregunta seria: ¿tú querías café… o querías tomarte medio almuerzo por el estómago sin masticar?
Porque aquí está la trampa: las calorías líquidas se consumen fácil. No se sienten como comida. No “llenan” igual que algo con proteína, fibra y volumen. Y cuando eso reemplaza desayuno, muchas personas terminan con el mismo hambre… pero con más calorías encima.
El detalle incómodo: grasas saturadas y el “romance” con el LDL
Vamos a hablar del elefante en la taza: mantequilla + coco = mucha grasa saturada.
La American Heart Association recomienda limitar la grasa saturada a menos de 6% de las calorías diarias (para muchas personas, eso ronda ~11–13g/día en una dieta de 2,000 kcal).
Y ahora mira este giro de trama:
- La AHA también advierte que el aceite de coco aumenta el LDL (“colesterol malo”) y no tiene “beneficios que compensen” ese efecto.
- Una revisión/meta-análisis (Circulation, 2020) encontró que el aceite de coco eleva el LDL más que aceites vegetales no tropicales (como oliva/canola).
¿Significa esto que si un día te lo tomas te vas a apagar como bombilla? No.
Pero sí significa que convertirlo en hábito diario—especialmente si ya tienes lípidos altos, historial familiar o riesgo cardiovascular—puede ser una idea… cómo decirlo… menos “bulletproof” y más “bullet-to-the-foot”.
“Pero los MCT son distintos…” Sí, y no: hacen algo, pero no magia
Los MCT (triglicéridos de cadena media) se digieren y metabolizan más rápido que otras grasas, y pueden contribuir a producir cetonas, por eso son populares en keto.
Peeeero (siempre hay un “pero” con los milagros):
- Siguen siendo calorías (muchas).
- “Energía rápida” no es lo mismo que “adelgazamiento automático”.
- En algunas personas, causan malestar gastrointestinal si se usan en dosis altas (y los influencers no suelen postear esa parte del “viaje espiritual”).
O sea: sí, pueden tener usos específicos. Pero el discurso de “ponlo en café y tu cuerpo se vuelve Tesla” es… generoso.
El problema real no es la mantequilla: es reemplazar comida por grasa líquida
Uno de los argumentos estrella es: “Me quita el hambre.”
Claro. Si te tomas una bebida de 300–500 calorías, lo mínimo es que te calle la boca un rato.
El issue: ¿qué estás dejando fuera?
Un “desayuno” basado en café con grasa suele ser pobre en proteína, fibra y micronutrientes. Incluso análisis populares sobre el tema señalan que, como reemplazo habitual de desayuno, se queda corto en nutrientes esenciales.
Traducción al español boricua: te llenaste, sí… pero no te alimentaste.
“Pues a mí me funciona”: el efecto placebo, la rutina y el “yo soy de los duros”
Mucha gente siente que “funciona” por razones que no son milagrosas:
- Están comiendo menos ultraprocesados (bien).
- Están estructurando horarios y reduciendo picadera (bien).
- Están tomando café sin azúcar (bien).
- Están más conscientes de lo que consumen (bien).
Pero el Bulletproof se lleva el crédito como si fuera el mesías, cuando a veces el cambio real vino de: menos azúcar, más control, mejor rutina.
Pregunta incómoda:
¿Te funciona el Bulletproof… o te funciona que por fin paraste de desayunar galletas con jugo?
Alternativas que sí tienen sentido (sin convertir tu café en mantecadito)
Si lo que buscas es cremosidad, saciedad o “algo” para acompañar el café, aquí van opciones menos dramáticas:
1) Café con proteína real (no solo grasa)
- Acompaña tu café con yogur griego, huevos, avena, o un batido con proteína.
- Si quieres “keto-ish”, mete huevos + aguacate + café y listo.
2) Si quieres cremosidad, usa cremosidad (en porción)
- Leche (o alternativa sin azúcar) en cantidad razonable.
- Un toque de crema, si te gusta, pero sin pretender que es medicina.
3) Sabor “premium” sin calorías premium
- Canela, cacao puro, vainilla, cáscara de naranja, especias tipo chai (sin azúcar).
Tu paladar se entretiene y tu cintura no tiene que enviar una querella.
¿Hay algún escenario donde el Bulletproof no sea una mala idea?
Sí, para ser justos (aunque me duela el ego sarcástico):
- Personas en keto estricto por razones específicas.
- Algunas rutinas de resistencia o contextos donde necesitas calorías rápidas y no puedes comer sólido.
- Uso ocasional como “capricho” controlado.
Pero incluso ahí, la pregunta clave sigue siendo:
¿Lo estás usando como herramienta… o como excusa para beberte las calorías que no quieres masticar?
(Y si tienes colesterol alto, condiciones médicas o dudas, habla con un profesional de salud—no con el primo del pana del gym.)
Conclusión: tu café no necesita aceite de coco para “ser alguien”
El Bulletproof Coffee es el ejemplo perfecto del fraude elegante de los “superfoods”: algo que puede existir como opción ocasional, pero que se vendió como milagro diario.
En resumen:
- Sí: añade muchas calorías rápido.
- Sí: suele ser alto en grasas saturadas, y el coco en particular puede elevar LDL.
- No: no hay evidencia sólida de que sea “milagroso” para todo el mundo como lo pintan.
Tu café puede ser rico, sexy y espectacular sin necesidad de convertirse en un spa de grasa.
Ahora te toca a ti:
- ¿Cuál es el “hack saludable” más absurdo que has visto (o hecho)?
- ¿Team café negro, con leche, o “yo le echo de todo”?
- Si quieres, cuéntame tu rutina y te digo (con cariño y sarcasmo) dónde te están vendiendo humo.
Compártelo con ese pana que dice “bro, esto es ciencia” mientras licúa mantequilla a las 6:00 AM.
Monta tu café…
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